domingo, 12 de julio de 2026

Tenso vivir

Agarrado a la vida,
como el buque,
por la tensa guindaleza,
al áncora.


In stercore invenitur (calambur)

En el estiércol los
encontrarás,
cubiertos de hipocresía y
de maldad.

Y nada podrás esperar 
de ellos.
Cada loco con su tema, 
y el minister a lo suyo.

Con el cieno hasta las
cachas,
encenagados hasta las
rodillas.

Estamos locos si los
escuchamos.

Más aún si los 
seguimos.

¿Qué hacer?
Difícil decisión.

Pero, claro está,
no seguirlos,
no escucharlos.

Quizás, confrontarlos.


 


Qué gran invento

Para hacer al ser humano, 
humano.
Al Homo sapiens
sapiens.

Qué gran invento.

Para el débil,
para el temeroso,
para el frágil.

Qué gran invento.

Para el cobarde,
para el timorato,
para el vacilante.

¡Dios!

Para la mujer, para el hombre,
para el niño y la niña.

¡Qué gran invento!

¡Dios!

Viejo

 ¡Viejo, pellejo,
momia, 
matusalén!

¡Vejestorio, rancio,
fósil,
trasnochado!

Gritaba el adolescente
al anciano.

Este se volvió y le dijo
con mansedumbre:

Niño, no blasfemes, que 
todos llevamos un viejo
dentro.

Todos.
También tú.

¿Ríes? Ah, joven, ríes.
puesto que ríes,
allá tú, bufón.

Tan sólo recuerda una cosa: 
si quieres hacer reír a dios, 
y puesto que, iluso, los tendrás,
cuéntale tus planes.