domingo, 12 de julio de 2026

Tenso vivir

Agarrado a la vida,
como el buque,
por la tensa guindaleza,
al áncora.


In stercore invenitur (calambur)

En el estiércol los
encontrarás,
cubiertos de hipocresía y
de maldad.

Y nada podrás esperar 
de ello.
Cada loco con su tema, 
y el minister a lo suyo.

Con el cieno hasta las
cachas,
encenagados hasta las
rodillas.

Estamos locos si los
escuchamos.

Más aún si los 
seguimos.

¿Qué hacer?
Difícil decisión.

Pero, claro está,
no seguirlos,
no escucharlos.

Quizás, confrontarlos.


 


Qué gran invento

Para hacer al ser humano, 
humano.
Al Homo sapiens
sapiens.

Qué gran invento.

Para el débil,
para el temeroso,
para el frágil.

Qué gran invento.

Para el cobarde,
para el timorato,
para el vacilante.

¡Dios!

Para la mujer, para el hombre,
para el niño y la niña.

¡Qué gran invento!

¡Dios!

Viejo

 ¡Viejo, pellejo,
momia, 
matusalén!

¡Vejestorio, rancio,
fósil,
trasnochado!

Gritaba el adolescente
al anciano.

Este se volvió y le dijo
con mansedumbre:

Niño, no blasfemes, que 
todos llevamos un viejo
dentro.

Todos.
También tú.

¿Ríes? Ah, joven, ríes.
puesto que ríes,
allá tú, bufón.

Tan sólo recuerda una cosa: 
si quieres hacer reír a dios, 
y puesto que, iluso, los tendrás,
cuéntale tus planes.

martes, 30 de junio de 2026

Ben Gunn

- ¿Quién eres?
- Ben Gunn. Soy el pobre Ben Gunn; ese soy yo; y llevo tres años sin hablar con un cristiano.

                                        [Robert Louis Stevenson]

- ¿Quién soy yo?
- Ben Gunn; ese soy yo; y llevo... ¿cuánto?

- ¿Cuánto llevo?
- Más de mil años sin hablar con un romano.

Pobre corazón mío. 
Pobre tonto.
El hombre de la isla
(la ropa hecha jirones)
soñando, noche tras noche,
(filibustero abandonado)
con queso tostado.

A bordo del viejo Walrus,
quince hombres tras el cofre del muerto,
¡oh, oh, oh, y una botella de ron!
¡Lero, lero, lilliburlero!
¡Lero, lero, lilliburlero!

Long John Silver, acude a mí para, con tu cuchillo, matarme.
Billy Bones, acude a mí para, con tu balada, fulminarme.
Capitán Flint, acude a mí para, con tu tesoro, tentarme.
Jim Hawkins, acude a mí para, con tu inocencia, salvarme.

Pero no, no, no.
No hay salvación 
para un pecador tan grande.




martes, 23 de junio de 2026

Sí, claramente

 El Sr. Bibi claramente disputa al Sr. Tramposo el Premio Nobel de la Inhumanidad 

Sí.

 Claramente,
con la aquiescencia de Su Parlamento, 
de su poder legislativo.

 Y de aquel que brinda con champán 
porque han aprobado la horca para los palestinos. 

Sr. Itamar Ben-Gvir.

 Que ese día luce una soga de ahorcado en la solapa,
a modo de pin.

 ¡Qué vergüenza verle vociferar en el atril del parlamento israelí!

 ¡Cuántos candidatos a los honores del Sr. Alfredo!

 ¡Cuanta ignominia!
¡Tanta sinrazón,
en tierra santa!

Dice el Inhumano:

 "¡Hemos hecho historia! Lo prometimos. Lo hemos cumplido."
¿Cumplido, prometido, historia?

 Señor mío, arderá usted en la pira del Sr. Tramposo y en la del Sr. Bibi, su jefe, que es la misma pira.

Y si no, el tripalium

 Tres, son tres,
Tripalio para tres.





miércoles, 17 de junio de 2026

Distopía de la detención

  Un día, cualquier día,
un anciano de noventa y 
tantos giros al astro sol.

Un carrito, empujado
por temblorosas manos,
brazos delgados y con
colgajos como
músculos.

 Una mano firme, de
otro cuerpo y desde 
atrás, sobre el hombro
hundido.

Del mismo cuerpo, unos
dedos,
estos, sí, firmes cual
garras de la parca.

Ug, ¿qué pasa?
El cuerpo tembloroso,
se agita, aún más,
un vuelco el corazón.

Un atisbo de minúscula
certeza: - Ya llegó.
En el fondo del hundido pecho,
una revelación
en la malsana sinrazón.

Bibi Genocida,
queda usted detenido.
La Corte Internacional de
Justicia
tiene larga memoria,
tanta como su larga
vida,
cuanto como de su (de usted)
enorme daño al homo, su hermano.
(¡Sí!, su germano)

Señor Genocida, Bibi,
será usted juzgado.

En otro lugar, en el
mismo momento.
Otra mano firme,
la misma mano, 
otros dedos 
sarmentosos,
los mismos dedos,
aprietan firme otro
hundido hombro...

La vida es corta,
las horas, largas.
(Borges dixit)
El Atlántico, ancho.

Cuánto hemos
esperado.
Ahora, por fin, ¡se
acabó!