domingo, 30 de agosto de 2026

La bandera, a mí, plim

Republicana es la luna,
republicano es el sol,
republicano es el aire,
republicano soy yo. 

                             RAFAEL ALBERTI 


Me lo he de hacer mirar.
Miro la bandera rojigualda,
y a mí, plim.
No me transmite nada.

Ni recién campeones del Orbe, 
contra las patadas y contra Argentina, 
es decir, contra las patadas.

Me lo he de hacer mirar.
La rojigualda por doquier.

Por las muñecas, 
por los balcones, por las rotondas...
Pequeñas, medianas, gigantes...

Y a mí un bledo, 
un pimiento se me da.

Quizás la tricolor...
Si se nos diera voz.

Si se nos llevara a las urnas 
a ejercer el poder del pueblo
de manera plena...

Entonces, sí, entonces
no se me diera una higa.

Quizás la escarapela,
que, con el morado en el centro, 
la piel me escarapelara...

Quizás si fuera la 
tricolor, 
progreso social,
pluralidad
y democracia...

Quizás, entonces, 
sí me importara. 


lunes, 24 de agosto de 2026

Horra

Tan horra de sustancia 
es para mí, hoy, la vida 
que me doy miedo.

Ejemplo máximo de insustancialidad,
tan vacua, total banalidad,
que asusta. 

Vacío de interés, 
cualquier asunto que 
apunte a practicidad...

Me puede interesar 
si era o no era Jesucristo
dueño de la ropa que portaba.

Pero no qué ha dicho el 
presidente o si están o 
no aseguradas las pensiones a futuro. 

Cualquier asunto sin 
valía, por ejemplo, el 
amor, sí.

Cualquiera otro, de 
interés grande, 
digamos, ¿hacía dónde 
va la guerra?, no.

Algo con engrama, 
huella, impronta, tal 
como ¿hay abrigo, 
comida?, tampoco.

Una arañita, 
moviéndose al filo del 
rayo de sol moribundo,
subiendo por la pared, por supuesto. 

¿Es la supuesta 
lucidez de los depresivos?

¿Como un radical desinterés 
por las preocupaciones humanas?

Un depresivo puede enamorarse.
Lo que no puede es mostrar interés 
por el avance de la ultraderecha.