miércoles, 18 de marzo de 2020

Economía: Tema 7. Indicadores económicos: la producción. (2)

En la siguiente imagen (suministrada amablemente por nuestro compañero Felipe López Verdugo, 1º Bachillerato A), al que le damos las gracias, podemos contemplar una información que pedíamos, al alumnado que quisiera, que la trajera a clase de manera voluntaria.

Se trata de datos más actualizados que los que tenemos en el libro sobre PIB por habitante: en la página 140 de nuestro libro de Economía los datos son de 2013, y estos son de 2018. Evidentemente, son estos últimos los que pasan a formar parte de nuestro material de estudio. Nuestro compañero los obtiene de la web de Bankinter, pero quien esté interesado en conseguirlos de primera mano los puede encontrar en la web de Instituto Nacional de Estadística, que tan bien conocemos ya (www.ine.es).


martes, 17 de marzo de 2020

Economía: Tema 7. Indicadores económicos: la producción (1).

Veamos un ejercicio que es exactamente igual en su realización al caso práctico 3 de este tema. Lo he resuelto lo más completo posible para que se puedan, ambos, comparar.





Os añado un comentario que ya hicimos en clase respecto del dato de crecimiento económico del Caso práctico 3: en el apartado d), la variación del PIB real producido entre el año 2001 y 2003 lo calificamos como excesivo, y es que crecimientos en el entorno del 4, 5, 7, 8 % ya los podemos calificar de bastante buenos a muy buenos; así que un 44,86 % es un dato de difícil reflejo en la realidad económica de cualquier país. Aquí, lo que decíamos es que debíamos pedirle a los ejercicios propuestos en los libros de texto que ofrecieran datos más acordes con la realidad.

lunes, 16 de marzo de 2020

Economía: Tema 8. Indicadores económicos: empleo y precios

Comenzamos el estudio y preparación, estimados alumnos, con un esquema de la unidad:



Y continuamos con unas indicaciones y/o resumen de cómo (en qué orden, sobre todo) estudiar todos los contenidos de la pregunta 1. Las aclaraciones que el alumno debe tener en cuenta son las siguientes:

                - En negro: está todo lo más sustancial.
                - En rojo: Tablas, ¿Sabias que...?, Recuerda, Reflexiona..., y demás secciones que ya             conoce de los temas anteriores.
                - En verde: cosas que hay que añadir y/o cambiar; en otras ocasiones, cosas que el alumno   debe hacer (algún ejercicio, o alguna actualización de datos, por ejemplo).







martes, 28 de noviembre de 2017

Las tijeras de Marshall: Oferta, Demanda y Equilibrio del consumidor


Parece ser que Alfred Marshall (1842-1924) fue una persona difícil, bastante maniática y que vivía alejado de la comunidad científica de su época. Quizás su carácter perfeccionista le impidió alcanzar cimas más elevadas en su rama de estudio, la Economía. En todo caso, le debemos el desarrollo de las curvas de la oferta y la demanda así como su síntesis del equilibrio del mercado competitivo (análisis desarrollados en su obra más importante: Principles of Economics, publicada en 1890, y reeditada posteriormente en 1919 y en 1923, un trabajo de más de veinte años).

Esta obra vino a sustituir como libro de texto, en cierta forma, al tratado Principles of Political Economy with some of their Applications to Social Economy (1848), de John Stuart Mill (1806-1873), filósofo y economista, también británico. Sólo muchos años después, el manual Economics: An Introductory Analysis, de Paul Anthony Samuelson (1915-2009), publicado en 1948, tomó el relevo.

Los aspectos más importantes quedan reflejados en la siguiente figura, que espero que pueda ayudar al alumno de Economía que se enfrenta a estos conceptos por primera vez:



También debemos a Marshall el estudio de la elasticidad. Para nosotros, en concreto, tiene importancia su análisis sobre el concepto de elasticidad-precio de la demanda:



Querido alumno, deseo recordarte que es muy importante ser humilde ante esta ciencia social (¿pero realmente es una ciencia?) que es la Economía; como poco, su estudio es arduo y su entendimiento difícil para gente tan joven y que tan sólo comienza su andadura intelectual. ¡Esfuérzate, persevera!, sólo así podrás penetrar en el corazón de esta disciplina, a veces duro como el pedernal.

Recordemos las palabras del maestro Marshall, después de dedicar medio siglo al estudio de la Economía; su modestia debe modelar nuestro espíritu estudiantil:
Cuanto más estudio economía más pequeño me parece el conocimiento que tengo de ella...y ahora, después de medio siglo, soy más consciente de mi ignorancia que cuando empecé. [10 Grandes Economistas: de Marx a Keynes, Joseph A. Schumpeter, Alianza Editorial, 1990, p. 158]







domingo, 5 de noviembre de 2017

Doctrinas económicas y sistemas económicos

Para el alumno que se inicia en el fascinante mundo de la Economía, es básico distinguir entre doctrinas económicas y sistemas económicos.

Así, por doctrina económica hemos de entender el conjunto de ideas que sostienen el funcionamiento económico de las sociedades y que han sentado las bases teóricas de los sistemas económicos que han existido a lo largo de los últimos dos siglos, aproximadamente. De esta manera, podemos considerar que el sistema capitalista (o de economía de mercado) adopta los postulados económicos de las escuelas clásica y neoclásica, y que podríamos resumir en el concepto liberalismo económico (doctrina que exalta al individuo, considerando que el libre juego de los actos individuales tiende al interés general; cuestión esta a la que ya Bernard Mandeville (1670-1733) en su Fábula de las abejas, o Vicios Privados, Beneficios Públicos parece apuntar con su tesis de la utilidad social del egoísmo; y que podría ser el germen de lo que luego Adam Smith denominó 'mano invisible', en su magna obra Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776)); el sistema de planificación centralizada bebe de los principios del marxismo; y el sistema de economía mixta parte de los postulados keynesianos (por el economista británico John Maynard Keynes).

No pretendemos aquí explicar los sistemas económicos (para esto tenemos nuestro libro de texto). Recordemos únicamente la definición que hemos visto: Un sistema económico es la forma en la que se organiza una sociedad para satisfacer sus necesidades con recursos escasos, al tiempo que establece fórmulas de reparto para la población. Podemos dar una segunda definición que nos ayude a entender o nos aporte algún matiz más: Un sistema económico es el conjunto de principios, instituciones y normas por los que se organizan económicamente las personas de una determinada sociedad para resolver sus problemas económicos.

Lo que sí pretendemos en esta entrada del blog sobre los sistemas económicos es aportar el siguiente esquema que me ayude a aclarar conceptos:

Doctrina económica: Liberalismo económico.
  Inspiradora del sistema económico de mercado (o capitalismo).
  Autor originario más representativo: Adam Smith (1723-1790).
   Obra principal de este autor: An Inquiry Into de Nature and Causes of the Wealth of Nations (1776).

Doctrina económica: Marxismo.
  Inspiradora del sistema económico de planificación centralizada.
   Autor originario más representativo: Karl Marx (1818-1883).
    Obra principal de este autor: Das Kapital (El Capital, volumen I, 1867).

Doctrina económica: Keynesianismo.
  Inspiradora del sistema económico de economía mixta.
   Autor originario más representativo: John Maynard Keynes (1883-1943).
   Obra principal de este autor: Teoría General sobre el Empleo, el Interés y el Dinero (1936).

A este esquema hemos de añadir un último concepto: El Estado de Bienestar, un caso particular de sistema de economía mixta caracterizado por un alto grado de intervencionismo del Estado en la economía y un elevado gasto social, y que fue impulsado por los países occidentales más desarrollados a partir de la segunda mitad del siglo XX. Se trata, por tanto, de un modelo de organización social de estado que trata de garantizar la cobertura pública de ciertas necesidades a los ciudadanos de un país para mejorar sus condiciones materiales de vida, objetivo tradicional de los partidos políticos llamados socialdemócratas.


miércoles, 5 de abril de 2017

La apuesta por el centrismo limitado del profesor Samuelson.




El 13 de diciembre de 2009, a los 94 años, falleció Paul Anthony Samuelson, y en febrero de ese mismo año firmaba 'Una proclama centrista', la presentación de la decimonovena edición en castellano de su obra magna que con el nombre de Economics: An Introductory Analysis se publicó por primera vez en 1948 y que es la obra de referencia en la mayoría de universidades en las que como mínimo se estudia un año de Economía elemental.
La primera edición de este libro de texto apareció como la edición de 1948 de la Economía de Samuelson. (...) [Economía, con aplicaciones a Latinoamérica, Paul A. Samuelson y William D. Nordhaus, Ed. McGraw-Hill, 2010, p. xx]
Las ediciones posteriores de esta obra (...) han documentado la evolución en la economía mundial y han proporcionado el último y más riguroso pensamiento económico en la frontera de la disciplina.
(...), esta decimonovena edición puede resultar una de las revisiones más significativas de todas las que hemos realizado. A ésta la hemos denominado la edición centrista. En ella se proclama el valor de la economía mixta, una economía en la que se combina la rígida disciplina del mercado con la supervisión mesurada del Estado.
El centrismo es de importancia sustantiva en la actualidad porque la economía global se encuentra sumida en una terrible descomposición, quizá peor que cualquier caída cíclica desde la Gran Depresión de los años treinta.
El centrismo que describimos no es una receta para convencer a los lectores de que abondonen sus creencias. (...) Los lectores están en libertad de formar su propio criterio en lo que a ética y valores se refiere.
Una vez que hemos explorado el terreno, ésta es nuestra conclusión: la historia económica confirma que ni el capitalismo sin reglamentación ni la planeación central con exceso de controles pueden organizar una sociedad moderna con eficiencia. [Ibíd.]
(...) Afirmamos que debe existir un centrismo limitado. Vemos que el capitalismo sin freno ha generado dolorosas desigualdades en los ingresos y en la riqueza, y que las doctrinas fiscales del lado de la oferta han producido enormes déficit gubernamentales. Observamos que las principales innovaciones en las finanzas modernas, cuando operan en un sistema sin reglas, han producido billones de dólares de pérdidas y han conducido a la ruina de muchas instituciones financieras venerables. [Ibíd., p. xxi]
Solamente si volvemos nuestras sociedades hacia el centro limitado podremos garantizar que la economía global regrese al pleno empleo, donde los frutos del progreso se distribuyen en forma más equitativa. [Ibíd.]
Y es que la apuesta por la economía mixta pareciera derivar de la observación de una realidad tangible según el criterio de los dos autores de este manual:
La economía de todos los países del mundo es una economía mixta, esto es, una combinación de empresas privadas que trabajan en un mercado, y de regulación, sistema fiscal y programas gubernamentales. [Ibíd., p. 25;  el resaltado es de los autores del texto]
En todo caso, no nos equivoquemos; Samuelson es lo que nosotros hemos denominado en clase un economista en la más tradicional línea clásica (hoy lo denominamos neoliberalismo), heredero directo de los padres ingleses de la Economía (Adam Smith, David Ricardo, Thomas Robert Malthus, Alfred Marshall, y los demás). Estudió, además de en la Universidad de Harvard, en la de Chicago (cuna de la escuela económica del mismo nombre), de donde salieron también gigantes de nuestra ciencia social como Friedman (Premio Nobel en 1976, como también lo fue Samuelson seis años antes) y Hayek (que también tuvo su Nobel en 1974), reconocidos defensores de la economía de mercado más liberada del intervencionismo estatal (recordemos el monetarismo, versión actualizada de la escuela clásica).
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Milton Friedman

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Friedrich August von Hayek
 
Por todo esto, hemos de tener en cuenta el valor que tiene, al final de su vida, este posicionamiento que él (Samuelson) denomina 'centrismo limitado', la moderna economía mixta. En sus propias palabras (y en las de Nordhaus):
La buena economía mixta es, obligadamente, una economía mixta muy limitada. Pero quienes buscan reducir al Estado a un policía y a unos cuantos faros viven en un mundo irreal. Una sociedad eficiente y humana requiere las dos mitades del sistema mixto: el mercado y el gobierno. Funcionar en la economía moderna sin ambos es como intentar aplaudir con una sola mano. [Ibíd., p. 41]
Esta sección del blog está especialmente dedicada al alumno de educación secundaria que se adentra por primera vez en el estudio de la economía, y es por ello que no puedo dejar de reproducir en esta entrada las palabras de ánimo que  los dos profesores  le dedican al final del prefacio de la obra que estamos comentando:
¡Suerte! Es comprensible que el lector se sienta ansioso cuando inicie su jornada en la tierra de los mercados. Pero anímese. El hecho es que lo envidiamos a usted, el estudiante principiante que se adentra en el emocionante mundo de la economía por vez primera. Ésta es una emoción que, desafortunadamente, sólo se puede experimentar una vez en la vida. Asi pues, dispuesto ya a embarcarse en esta aventura, le deseamos ¡buen viaje! [Ibíd., p. xxvi; en este caso, el resaltado es mío]







viernes, 14 de octubre de 2016

El Señor de los Anillos (1)

Comienza el otoño, tiempo de melancolía. Y desde este sentimiento tan humano me propongo un reto que querría que fuese gozoso, pero de cuyo éxito no estoy nada seguro: sumergirme en el libro de Tolkien para comprobar si me produce las mismas sensaciones que hace 25 años. Adentrarme en la Comarca, ir hacia Bree pasando el Puente del Brandivino, la posada del Poney Pisador, las Montañas Nubladas, Rivendel, etc. Y, por fin, la melancolía final: ¿se me encogerá el corazón de igual manera que entonces al embarcar con Frodo en los Puertos Grises?

Para uno mismo, los Puertos Grises se van acercando inexorablemente. Así es que hay mucho en juego: la confirmación de una ilusión, o la de una desilución confirmada.
El Señor de los Anillos ha sido leído por mucha gente desde que al fin apareció impreso, y me gustaría decir algo aquí a propósito de las muchas opiniones o atisbos que he recibido o leído en relacion con los motivos y el significado del relato. El primer motivo fue el deseo de un cuentista: probar la mano en una historia realmente larga que mantendría la atención del lector, lo divertiría, lo deleitaría, y a veces quizá lo excitaría o lo conmovería profundamente. (...) Algunos de los que leyeron el libro (...) lo han encontrado aburrido, absurdo, o despreciable; y yo no tengo por qué quejarme, pues pienso casi lo mismo acerca de sus obras, o de los tipos de libros que evidentemente prefieren. (...) Quizá no sea posible en un relato tan largo contentar de continuo a todo el mundo; pues descubría en las cartas que me enviaban que los pasajes o capítulos que para algunos eran un defecto, eran para otros motivo de alabanza. El más crítico de los lectores, yo mismo, encuentra ahora muchos defectos, menores y mayores, pero (...) no los tendré en cuenta, excepto uno que ya ha sido señalado por otra gente: la obra es demasiado corta. [El Señor de los Anillos, J.R.R.Tolkien, Ed. Minotauro, 2006, Prefacio, pp. 10, 11]
Recuerdo, cuando joven, mi terror a la mitología de Tolkien. Pensaba que sería farragosa y de difícil aprehensión. Ahora veo que no tenía nada de importancia, y que la propia historia del Anillo, su "encuentro casual" con Bilbo, la increíble aventura con Frodo, el Monte del Destino, Sauron, y todo lo demás, conformaban un todo junto con El Hobbit, completo y suficiente en sí mismo. Releo con más atención el prefacio y confirmo esta idea, y también echo al cubo de los papeles inservibles aquella otra que alguien me había comentado en algún momento: el autor había ido escribiendo la historia mientras se desarrollaba la II Guerra Mundial, y la guerra del Anillo era un trasunto de aquella:
En cuanto a algún significado interior o "mensaje", no hay ninguno en las intenciones del autor. A medida que la historia crecía, iba desarrollando raíces (en el pasado) y echaba ramas inesperadas; pero el tema principal ya estaba decidido en un comienzo por la inevitable elección del Anillo como estabón entre la nueva historia y El Hobbit. El capítulo crucial, "La sombra del pasado", es una de las partes más viejas de la narración. Fue escrito mucho antes de que las prefiguraciones de 1939 se hubieran convertido en una amenaza de desastre inevitable; y desde ese punto la narración se desarrollaría esencialmente a lo largo de las mismas líneas, si el desastre llegaba a evitarse. Las fuentes son episodios que yo llevaba en la mente desde hacía tiempo, o que en algunos casos ya habían sido escritos, y poco o nada de esto fue modificado por la guerra que había estallado en 1939 o por sus secuelas.
 La guerra real no se parecía a la guerra legendaria, ni en su proceso ni en su conclusion. Si hubiese inspirado o encaminado el desarrollo de la leyenda, entonces, por cierto, el Anillo habría sido utiizado contra Sauron; no habría sido aniquilado sino esclavizado, y Barad-dûr hubiera sido ocupada y no destruida. Saruman, como no puede apoderarse del Anillo, envuelto en las confusiones y traiciones de la época, hubiera encontrado en Mordor los eslabones perdidos de sus propias investigaciones sobre la historia del Anillo, y no habría tardado en fabricar un Gran Anillo propio con el que podría desafiar al Señor de la Tierra Media. En ese conflicto ambos bandos hubieran odiado y despreciado a los hobbits; no hubieran sobrevivido mucho tiempo ni siquiera como esclavos. [Ibíd. pp. 11, 12]